Cómics, juguetes y un poco de imaginación

  • El siempre difícil traslado de un cómic a película suele constituir grandes pérdidas o lo que es peor, añadidos, respecto al original, pero ya desde “Sin City" pudimos ver que si un cómic es lo suficientemente bueno, puede valerse por sí sólo como guión para un film excelente.

    Cómo un juguete de madera robusto en manos de los cienastas, las viñetas dan mucho juego, hasta a las mentes menos creativas aunque eso suponga un calco exacto de las viñetas a fotograma.

    En algunos casos esto podría resultar algo artificial, pero en “300" al igual que en “Sin City", el calco mismo de las viñetas no hace sino darle aún más solemnidad a los planos. Quizás solemne o épico sería el adjetivo más acertado para la película, ya que todas las escenas parecen retransmitir ese aura de solemnidad espartana, con grandes planos alternando cámara rápida y lenta, que increíblemente no se nos hace empalagoso como cualquier sucedáneo de la era post Matrix.

    Para acrecentar a un más ese “regustillo" a cómic cada plano ha sido tratado con sumo cuidado, utilizando siempre un color dorado que impregna las escenas y que poco a poco va tornándose oscuro en el desarrollo de la película.

    Tanto mayores como niños se enfundarán la capa de superhéroe y revivirán con imaginación y unos pocos Juguetes de madera las tramás más épicas del cómic, ya sea tras su lectura o el visionado de una de las múltiples adaptaciones.

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